1. TEMA: ¿CÓMO LEER LA BIBLIA?



 “No vale la pena que seas sólo mi servidor.

Te voy a poner, además, como una luz para el mundo.”

(cf. Is. 49,6)


Misión Bíblica: LA PALABRA, PAN DE VIDA


TEMA 1


1. TEMA: ¿CÓMO LEER LA BIBLIA?


2. CLAVE:

<<La Palabra que sale de mi Boca, no volverá a Mí sin haber hecho lo que Yo quería.>> (Is. 55,11)

3. PLANTEAMIENTO:

La Palabra de Dios irrumpió en la Vida de Abraham de Ur hace unos 4.000 años. Desde allí comenzó una emanación grandiosa y continuada de la Revelación Divina, que alcanzó su plenitud en JESÚS DE NAZARET y que hoy, aquí y ahora continúa en usted y en todos nosotros esa manifestación divina.

Dios continúa hoy dirigiendo su Palabra a la Humanidad. Si damos respuesta positiva a Dios, la Palabra cambiará para bien, nuestra Vida y nuestra historia, como cambió la Vida y la historia de Abraham.




4. DESARROLLO DEL TEMA:

4-1. INTRODUCCIÓN:

La Palabra de Dios ordena a Abraham dejar a su país y la casa de su padre, para ir a nuevas tierras. Abraham respondió y cambió su Vida y su historia y también la de nosotros: Abraham vino a ser el padre del Pueblo que Dios adoptó como suyo. Pueblo al que usted pertenece. La Revelación continúo.

Cuando llegó la plenitud de los tiempos, la Palabra de Dios se hizo Hombre, una Persona: la Palabra de Dios se hizo carne y hueso, y acampó entre nosotros (Jn. 1,14). De esta forma, la Palabra de Dios no sólo fue algo hablado a los hombres, sino que vino a ser Hombre: 

JESÚS DE NAZARET.

Hoy usted, si quiere, puede beber de estas aguas vivas de la Revelación, Dios sigue revelándose y para la prueba esta Misión Bíblica. Cuando Dios se dirigió a Abraham lo transformó, su Palabra no es vacía o impotente: Ella es vivificadora y transformante. Ya sabemos que su Palabra es dirigida de muchas maneras (Jesús, Iglesia, oración, Biblia, Creación, Comunidad, Historia, etc.). 

Si leemos la Biblia como Palabra de Dios puede llegar a nuestras Vidas un poder transformante.

4-2. LECTURA DIARIA:

La Sagrada Escritura

Este Tema trata sobre la lectura de la Escritura como Palabra de Dios, pero una lectura en la que Dios mismo pueda dirigirnos su Palabra, transformando nuestra relación con Él. La Biblia nos habla del Poder de la Palabra de Dios: 

 ¿No es mi Palabra como fuego que quema 

o martillo que rompe la roca? 

(Jr. 23,29)

Esa Palabra Poderosa de Dios es dirigida para traernos Vida: Ella; es fuerza de Dios, con el fin de salvar a todo el que cree. (Rom. 1,16); tiene &lt;&lt;Gracia, la cual tiene eficacia para darles el crecimiento y conseguirles la herencia que compartirán con todos los Santos.  (Hec. 20,32).

¿Cuál es el primer paso para escuchar la Palabra de Dios?

Es comenzar a LEER la BIBLIA cada día (Danos el Pan de cada día). Por eso debemos programar su lectura diaria, pero una lectura envuelta en la ORACIÓN. Para comprenderla mejor debemos estudiarla  y apoyarnos en las ayudas.



La lectura debe ser diaria para que nuestras Vidas puedan ser transformadas. Debe ser nuestro alimento espiritual de cada día

No es conveniente leer la Escritura de vez en cuando, sólo para ocasiones especiales, debe ser como nuestro almuerzo diario para que nos nutra y nos traiga la fuerza de Dios, si no es diaria no tendremos la necesaria nutrición espiritual. 

Nuestro proceso de crecimiento para llegar a ser imagen de Jesús comienza con nuestro Bautismo y será una realidad el día de la Resurrección de nuestros cuerpos. Mientras tanto Dios nos llama a crecer en el Amor y a seguirlo. En todo tiempo hemos de escuchar la Palabra de Dios que nos habla. Nunca termina nuestra necesidad de escucharla.

La Biblia no debe ser leída para luego al fin de mes rendir un examen. El examen será al final de nuestras Vidas y el versará sobre el Amor y no sobre nuestro dominio intelectual de la Biblia. La Escritura sirve para ayudarnos a aprobar ese examen de Amor. Dios nos la ha dado para crecer en la FE, la Esperanza y el Amor, en unión con Él. 

Creceremos en la unión con Él, con la lectura diaria, es decir con la perseverancia.

Cada día tenemos 1.440 minutos para vivir, si invertimos 15 para escuchar recogidamente la Palabra dejan una huella indeleble en los otros 1.425 minutos restantes, así habremos realizado un papel importante en nuestra transformación en Jesús.

Pero la Biblia no es un libro de magia que por sí sola cambie nuestras Vidas, puede ser un medio para que el Espíritu Santo, que inspiró a quienes la escribieron, pueda también inspirarnos a nosotros. Lo sagrado de la Biblia es que, a través de sus Palabras, escuchamos la Palabra de Dios y si la obedecemos podemos transformarnos a su imagen. La Biblia no es un libro para aprenderlo o dominarlo, aunque esto es deseable, no es un libro de historia antigua, no es una novela de detectives. Es un libro que necesitamos leer cada día, releer y hacerlo muy despacio.

¡HOY MISMO! puedes comenzar, por ejemplo, con el Evangelio en la Versión de San Lucas. Pero no basta con hacer el compromiso de leerla, se debe leer de cierta manera, necesitamos ciertos sucesos, ciertas ayudas. Hemos de obedecer a la Palabra. 

Digamos:

¡Hoy tengo que cambiar y orar para tener fuerza de leerla siempre. Pero hoy voy a ser diferente!

4-3. MANERAS DE LEER:

La columna vertebral será la lectura de los 15 minutos diarios, así creceremos. Pero deben ser continuados, reflexivos, alerta al detalle y al contexto, así nos conducimos a la profundización del misterio de la revelación de Dios.

Hay otras clases de lectura:

a. Leer un tanto rápidamente para tener una visión global. Leer de un tirón y después volver a releer lentamente, es útil especialmente para los Libros históricos de la Biblia. 

b. Leer meditando cada uno de los versículos. Se comprende más y se aplica más a nuestra Vida personal.

c. En un punto medio está nuestra propuesta de los 15 minutos, no se trata de abarcar cierta cantidad de materia, ni extraer la última gota del significado. Es una lectura lenta, holgada, atenta al detalle. Es una lectura a paso natural. 

Cada manera de lectura tiene su utilidad.

La rápida puede ser una parte de nuestro estudio bíblico, la meditación tranquila de unas pocas palabras vendrá bien para nuestra oración diaria. Los 15 minutos, o sea la lectura lenta son un tiempo  promedio, es posible que necesitemos más si el Espíritu nos lo indica, para mantenernos atentos y en actitud de oración. La lectura se hace de tal manera que las palabras penetren en lo profundo de nuestro ser y captar no sólo con nuestro entendimiento, sino también con nuestro corazón, para encarnar en nosotros la Palabra.

Debemos mirar de manera contemplativa la Palabra, con lectura despaciosa, saboreándola. Comprender todo el pasaje, pero también sus detalles. Aunque el versículo sea corto, encierra mucho significado, por ejemplo: Jesús lloró (Jn. 11,35).

Debemos preguntarnos:

¿Qué intenta decir el autor a sus lectores?

¿Por qué pensó que era importante incluir el acontecimiento en la Vida de Jesús?

¿Qué quiere decir Pablo a los Corintios?

¿Cuál es el punto clave de esta profecía de Isaías?

4-4. ALGUNAS CONSIDERACIONES PRÁCTICAS:



¿Cómo hallar el tiempo de 15 minutos en medio de nuestras ocupaciones diarias?

¿Qué Biblia debo usar?

¿Por dónde debo comenzar?

Hagamos algunas consideraciones:

a. Hallar el tiempo:

El obstáculo más frecuente no es hallar tiempo, sino hallar el tiempo.

Muchos tienen dificultad para disponer de un cuarto de hora para estar a solas con Dios y con su Palabra. Muchos en la mañana están sin ganas, al medio día, muy ocupados, por la noche muy cansados. Muchos presentan una lista de ocupaciones para mostrar que no se dispone de 15 minutos como para dedicarlos a la Biblia.

¿Qué hacer, entonces?

Admitir que ningún tiempo es perfecto, pero decidamos dedicar 15 minutos cada día, como sea y a la misma hora. Cada uno ha de encontrar su tiempo en la mañana, por la noche, etc. pero que sea un tiempo con mente despejada y libre de otras preocupaciones. 

b. ¿Qué Biblia usar?



Usar la Biblia completa y la que edita y aprueba la Iglesia Católica, pues las sectas no tienen los Libros deuterocanónicos (les faltan 7 Libros). Indiquemos tres de las Versiones más conocidas:

1ª. La Sagrada Biblia de Nácar Colunga:

Es una traducción muy bien hecha y es mejorada y actualizada. Para nosotros tiene la desventaja del uso del “vosotros” en lugar de “ustedes”. 

2ª. La Biblia de Jerusalén:

Especial para los estudiosos, tiene notas y citas que facilitan la profundización. Tiene introducciones a todos los Libros. Especial para quien quiere profundizar.

3ª. La Nueva Biblia Latinoamericana:

Es la preferida del sector popular, tiene notas pastorales, se adapta al pueblo, usa el “ustedes”. Su precio se está poniendo cómodo. 

c. ¿Por dónde empezar?

Quienes por primera vez toman la Biblia pensarían que es necesario comenzar por el primer versículo  el Génesis y seguir leyendo hasta el último del Apocalipsis. Los libros de la Biblia no aparecen en el orden en que fueron escritos, ni siquiera siguen el orden histórico.

1. Principiar por el Génesis no tiene ventajas especiales en la lectura, pero sí algunas desventajas, si llega a las genealogías de los Números o a las leyes del Levítico, puede aburrirse y abandonar la lectura.

2. Como seguidores de Jesús y miembros de la Iglesia sería recomendable comenzar por los dos Libros de Lucas: el Evangelio y los Hechos de los Apóstoles, como si fueran un solo volumen, allí nos narran las Buenas Nuevas de Jesús y la formación de la Iglesia por el Espíritu Santo.

3. También sería buen comienzo iniciar con el Evangelio en la Versión de Marcos y las Cartas de Pablo a los Tesalonicenses y Corintios.

4. En la cumbre de la revelación debemos colocar el Evangelio en la Versión de Juan y sus tres Cartas, pero es necesaria una lectura atenta. 

5. Las Cartas de Pablo a los Romanos y a los Gálatas contienen reflexiones profundas sobre el misterio de la redención obrada por Jesús. 

6. El Apocalipsis, debería ser el último Libro en leerse del N.T. no puede leerse de cualquier modo, sino que debe estudiarse para comprenderlo. 

De todas maneras, para comenzar la lectura Lucas o Marcos son buenos puntos de partida. El A.T. por ser amplio no nos debe inhibir, es bueno seleccionar las lecturas, en la primera vez,se puede pasar por alto las genealogías y los conjuntos de leyes. Los cinco primeros Libros son la base de la Alianza de Dios con el Pueblo elegido. El primer Libro a leer debe ser el Éxodo y no el Génesis. Los Libros históricos nos brindan un buen fondo para luego comprender a los Profetas. De los proféticos, Isaías, nos da la perspectiva para comprender mejor el N.T. Los demás Libros del A.T. pueden leerse en este marco básico. Al leer el A.T. es esencial la ayuda de un estudio.

4-5. ORACIÓN ANTES DE LEER:


El paso más importante para la lectura de la Biblia es comenzar con una ORACIÓN. Puede ser corta, simple y breve. Ejemplo: 

<<Señor, háblame.>>

Pero necesitamos dirigir nuestra mente y nuestro corazón a Dios, leer como si estuviéramos escuchando a Dios, prestarle atención y dejar de lado cualquier otra cosa. Dirigir mente y corazón a Dios, este adiestramiento puede llevar algún tiempo. Si es difícil concentrarnos, es bueno relajarnos un poco antes. Nuestra oración previa a la lectura bíblica debe pedir a Dios dos cosas básicas:

a. Pedir la presencia del Espíritu Santo; Que nos ayude a comprender correctamente lo que leemos (ver Constitución Dogmática Dei Verbum = DV.5). 

b. Pedir la Gracia de convertir en Vida lo que leemos: 

“Hagan lo que dice la Palabra”. 

(Sant. 1,22)

Para esto necesitamos la ayuda del Espíritu Santo, pero es necesario pedirla. Samuel decía: <<Habla Señor que tu siervo escucha.>> (1 Sam. 3,10) así le indicamos a Dios que nuestra mente y nuestro corazón está dispuestos para Él y nuestras vidas están en sus manos. La Oración siempre debe ser antes de la lectura, no tomamos la Biblia como cualquier otro libro. Tomamos la Biblia como una oportunidad para escuchar a Dios y para acercarnos a Él en actitud de Oración.

4-6. FIDELIDAD Y HUMILDAD:

Las Divinas Letras saltan hasta nosotros llenas de significado para nuestras Vidas. De esta forma la lectura es alegría y nos cuesta dejarla. Otras veces la lectura será fría, seca, embotada, pesada. A pesar de nuestro esfuerzo, estamos tentados a abandonar nuestro plan. Por eso debemos pedir la Gracia de que la Escritura sea “viva” para nosotros. Resultaría imprudente dejar la lectura de la Sagrada Escritura porque nos resulta árida y sin ningún fruto. 

Pablo nos enseña:

Hagamos el bien sin desanimarnos; 

al debido tiempo cosecharemos, con tal de que seamos constantes”. 

(Gal. 6,9)

Aunque las Palabras de la Biblia nos parezcan familiares, debemos tener la Esperanza de penetrar más profundamente en ellas, así tomarán un nuevo significado. Cuanta mayor familiaridad tengamos con la Biblia mayor será nuestra comprensión. Ejemplo: la Palabra <<Cordero de Dios>> que usa Juan Bautista para presentar a Jesús, nos es familiar,

pero la entendemos mejor si leemos el A.T. cuando leamos sobre el Cordero del Éxodo y del Siervo de Isaías. Debemos comprender cómo aplicar a nuestras Vidas los pasajes bíblicos. Si leemos como niños entendemos como niños. A medida que crecemos también penetramos en la profundidad de la Palabra y este misterio es inagotable. Algunas veces la Palabra nos parecerá sin Vida, porque son oscuros algunos textos. El Apocalipsis nos parecerá extraño. Esa oscuridad puede provenir no del Libro, sino de su significado para nosotros: Ejemplo: no encontraremos, para algunos, la importancia de tanta guerra en el A.T. o la genealogía los invita a saltar la página. Una estrategia de comienzo es pasar por alto lo que nos parece oscuro o lo que no es importante para nosotros. Quizá la lectura de un año más tarde, tenga importancia. Debemos fijarnos en lo que tiene significado para nosotros. No esperemos comprender toda la Escritura de repente, pero esto no quiere decir que no hagamos esfuerzo por comprender lo que leemos. Nuestra actitud debe ser de humildad, reconociendo que nos falta mucho para entender la Biblia y continuar con paciencia su lectura.

Si el fin de la lectura es escuchar la Palabra de Dios, será importante cuando el Espíritu nos clarifica la Biblia. Nuestro objetivo de comprender toda la Biblia lo conseguiremos con paciencia y perseverancia. No tratamos de ser expertos en el <<Libro de la Biblia>> sino expertos en escuchar la Palabra de Dios. No debemos preocuparnos por cuestiones que no podemos resolver, lo seguro es una buena dosis de humildad para admitir que no tenemos la respuesta definitiva para todas las cuestiones.

Debemos seguir leyendo, aun cuando no conozcamos la solución. Muchas cuestiones de interpretación bíblica tratan sobre puntos que interesan poco para nuestras Vidas. El Génesis y el Apocalipsis son los Libros que más originan disputas de poca importancia para nuestra FE en Jesús y para observar nuestra Ley de Amor y Vida cotidiana. Pero hay cuestiones cuya solución es importante para nuestra FE, para nuestra Vida. 

5. PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA: Jr. 22,18-21

El Rey que no quiso escuchar la Voz de Dios:

[18]. Esta es la suerte que, por orden de Yavé,

correrá Joaquim, hijo de Josías, rey de Judá.

Nadie dirá sollozando por él:

¡Ay de mi hermano, ay de mi hermana!

Nadie dirá sollozando por él:

¡Ay, Señor! ¡Ay, su Majestad!

[19]. Será enterrado como un burro, lo arrastrarán

y lo tirarán fuera de las puertas de Jerusalén.

[20]. Sube a los cerros del Líbano y grita;


levanta tu voz desde los cerros de Basán y de lo alto del Abarim,

porque todos tus amantes han sido aplastados.

[21]. Te hablé cuando te sonreía la fortuna y dijiste:

No tengo ganas de oír.

Te has acostumbrado desde tu juventud a no escuchar mi Voz.


5-1 COMENTARIO AL TEXTO SAGRADO:

Al leer la Escritura, escuchamos la Palabra de Dios. El Rey Joaquim se negó rotundamente a escuchar la Palabra de Dios a pesar de los continuos llamados de Dios a través del Profeta Jeremías. Dios no halló respuesta de lo que Él pedía: &quot;primero la Justicia&quot;, es decir, es justo escuchar la Palabra de Dios.

6. CONCLUSIÓN:

Creceremos en la unión con Dios cuando comencemos nuestra lectura diaria de la Escritura y cumplamos fielmente nuestro programa. El fruto de nuestra lectura diaria es algo que se experimenta en lo profundo de nosotros.

7. MENSAJE:

La Palabra de Dios es viva y eficaz, más penetrante que espada de doble filo. Penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, sondeando los huesos y los tuétanos para probar los deseos y los pensamientos más íntimos. (Heb. 4,12) 

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